EL SILLÍN DE LA BICICLETA

Desayunar por las mañanas mientras uno escucha la radio, leer el periódico tomándose una ‘relaxing cup of café con leche’ –la postilla era inevitable- o sentarse a ver las noticias por la noche, son rutinas diarias para millones de personas de todas partes del planeta. Costumbres que hasta hace bien poco también yo tenía pero que cada vez con mayor frecuencia comienzo a perder.

Taza de café en la Orbea shop de Taiwán. Richard Masoner / Flickr

No es que de repente haya querido desconectar del mundo y dejar de ‘informarme’. Y lo digo porque de todos es bien sabido que muchísima gente argumenta su ‘desinformación’ con frases del tipo: “son todo desgracias, catástrofes, yo para eso no veo la tele”. Frases que una y otra vez he escuchado por parte de personas de todo tipo de perfiles y que siempre me han resultado de lo más absurdas. ¿Qué esperan ese tipo de personas? ¿Un mundo perfecto y feliz? ¿Qué se espera ver en los medios? Son preguntas que constantemente me rondan ante tales argumentos. No es que los medios sean el fiel reflejo de la realidad, aunque así deberían serlo. Pero lo cierto es que hasta hace poco yo sí esperaba ver según que noticias en los medios de comunicación –esperaba con fe- y no esperaba ver según que otras.

La ola de sensacionalismo que impera en los medios –y que siempre lo ha hecho- se agudiza en épocas como esta de crisis económica. Con el tiempo he asumido que el concepto clásico de noticia ha perdido su esencia y ha pasado a tener otro tipo de significado. Con mayor frecuencia los medios de comunicación priman la publicación de hechos absurdos por delante de asuntos que deberían ser realmente importantes. A menudo surge la pregunta: ¿Será eso cierto? Y en esas estamos.

El mundo de las bicis no se ha quedado atrás. Rara es la semana en la que los medios no publican noticias en la sección de sucesos del tipo: “70 bicicletas robadas en lo que va de mes” o “Muere un ciclista atropellado”,” con más morbo que otra cosa. Si echamos un vistazo a la prensa observaremos que existe un aumento del número de noticias que van más allá, como la que podíamos leer hace un par de meses “Detenido por mantener sexo con bicicletas en la calle”, noticia que casualidad o no, se sitúa como primer resultado en Google si introducimos en el buscador el parámetro: “noticias curiosas sobre las bicicletas”.

Ciclodia. Darlan M Cunha / Flickr

Curioso cuanto menos. Así que si tecleamos en el primer buscador a nivel mundial ‘noticias curiosas sobre las bicicletas’, el primer resultado, es decir, el más visto, se refiere a la historia de un degenerado sueco de 35 años que fue detenido por masturbarse encima de bicicletas que veía en la calle. La noticia la leí hace un par de meses y no le di mayor importancia, degenerados hay en todos los campos y partes del planeta. Y en el mundo de las bicis también. Y no le di mayor importancia.

Sin embargo, esta semana recordé casualmente la historia de aquel sueco obsesionado por las bicicletas a nivel sexual. Ojeando por la web llegué a una noticia relacionada con las bicicletas en Japón. La noticia giraba en torno a una de las partes de la bicicleta más importantes: el sillín de la bici.

Sillin bicicleta. bici Clasica / Flickr.

Los hechos sucedieron en la prefactura de Kanagawa, en Japón donde la policía arrestó a un hombre por robar 200 sillines de bicicletas. Hasta ahí podría parecernos una noticia “normal”, si consideramos el hurto en grandes cantidades como algo que sucede a diario. Pero a decir verdad la noticia no era el robo de esos 200 sillines, sino que los 200 sillines robados eran de mujer. De hecho el titular era el siguiente: “Japanese man steals 200 bicycle seats to smell ‘women’s scent’”, esto es, que un japonés había robado 200 sillines de bicicletas de mujer para olerlos y lamerlos. El ‘desviado sexual’ japonés, como lo califica la noticia, declaraba: “Me gustan los asientos en los que montan las mujeres, me gusta su olor y textura que me encanta oler y lamer”.

Al parecer había estado recopilando sillines de bicicleta de mujer desde el año pasado y la policía se incautó de más de 200, que encontraron en su casa, tras haber recibido unas 24 denuncias por el robo de los asientos.

Entonces recordé al sueco que se masturbaba en bicicleta. ¿Estaríamos ante una nueva categoría de depravados sexuales? ¿Desviados sexuales de las bicicletas? ¿En qué se estaría convirtiendo el mundo de las bicis? ¿En qué se está convirtiendo nuestra sociedad? Lo que es seguro es que este tipo de noticias no ayudan en absoluto a fomentar el uso de las bicicleta. Una pena que la bicicleta se vea envuelta en este tipo de asuntos…

Habrá que seguir pedaleando… :)

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